Había una vez, un ogro y un fantasma que eran amigos. El ogro se llamaba David y era gordo y bajito. Su piel era verde con unas manchitas amarillas. Su cara era grande en forma de óvalo. Era calvo, tenía un gran ojo, nariz chata y una boca grande con dientes puntiagudos, igual que sus orejas. Siempre iba vestido con ropa rota y los pies descalzos.
David era un ogro simpático y le gustaba jugar con su amigo el fantasma.El fantasma se llamaba Boo. Boo era gordo y alto. Tenía ojos pequeños, nariz grande y no tenía dientes. Era un fantasma muy simpático.
El sueño de David era tener una espada y el de Boo era tener una alfombra mágica.
Un día, Boo y David iban para su casa y en el camino se encontraron con un pato. Los dos corrieron a cazarlo para que ese pato tan divertido fuera su mascota. El pato se metió en una cueva muy profunda.
En la entrada de la cueva había una gran piedra y detrás de la piedra,... ¿Sabéis lo que había? ¡Una espada y una alfombra mágicas!
Cuando David y Boo iban a entrar en la cueva las vieron, pero decidieron ir primero a cazar al pato. Después de mucho correr capturaron al pato. Al salir de la cueva cogieron la alfombra y la espada mágicas y se marcharon para casa, pero cuando iban de camino se dieron cuenta de que se habían perdido. Como tenían la alfombra mágica, se subieron y volaron hasta su casa.
Y allí vivieron felices para siempre David, Boo y el patito, al que llamaron Piki.



muy bonito
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